Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota / hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados
martes, marzo 07, 2006
[...]
bueno, yo no era realmente un vagabundo.
yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence, e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor Dos, Dos Passos, Turguénev, Gorki, H.D. Freddie Nietzche, Shopenhauer, Steinbeck, Hemingway, etc.
siempre esperaba
que la bibliotecaria me dijera:

bueno, yo no era realmente un vagabundo.
yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence, e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor Dos, Dos Passos, Turguénev, Gorki, H.D. Freddie Nietzche, Shopenhauer, Steinbeck, Hemingway, etc.
siempre esperaba
que la bibliotecaria me dijera:
"que buen gusto tiene usted, joven."
pero la vieja puta
ni siquiera sabía quién era ella,
cómo iba a saber quién era yo.
pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro:
me permitieron
descubrir a los poetas chinos antiguos como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un verso
más que la mayoria
en treinta o incluso en ciento.
Sherwood Anderson
debe de haberlos leído también.
también solía sacar
y devolver los Cantos y Ezra
me ayudó a fortalecer
los brazos si no el cerebro.
maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Angeles
fue un hogar para alguien
que había tenido un hogar infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO CONTRAPUNTO EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
James Thurber John Fante Rabelais De Maupassant
algunos no me decían nada:
Shakespeare, G.B. Shaw, Tolstói, Robert Frost, F. Scott Fitzgerald
Upton Sinclair me llegaba más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a Dreiser
tontos de remate
pero tales juicios
provenían mas del modo
en que un hombre s
e ve obligado a vivir que de su razón.
la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
muy probablemente
evitó que me convirtiera en un suicida,
un ladrón de bancos,
un tipo que pega a su mujer,
un carnicero o un motorista de la policía y,
aunque reconozco que puede que alguno sea estupendo,
gracias a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba allí
cuando yo era joven
y buscaba algo a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera mucho.
y cuando abrí el periodico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido la biblioteca
y la mayor parte de lo que en ella había
le dije a mi mujer: "yo solía pasar horas y horas allí …"
EL OFICIAL PRUSIANO EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO TENER Y NO TENER
NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.
ni siquiera sabía quién era ella,
cómo iba a saber quién era yo.
pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro:
me permitieron
descubrir a los poetas chinos antiguos como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un verso
más que la mayoria
en treinta o incluso en ciento.
Sherwood Anderson
debe de haberlos leído también.
también solía sacar
y devolver los Cantos y Ezra
me ayudó a fortalecer
los brazos si no el cerebro.
maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Angeles
fue un hogar para alguien
que había tenido un hogar infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO CONTRAPUNTO EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
James Thurber John Fante Rabelais De Maupassant
algunos no me decían nada:
Shakespeare, G.B. Shaw, Tolstói, Robert Frost, F. Scott Fitzgerald
Upton Sinclair me llegaba más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a Dreiser
tontos de remate
pero tales juicios
provenían mas del modo
en que un hombre s
e ve obligado a vivir que de su razón.
la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
muy probablemente
evitó que me convirtiera en un suicida,
un ladrón de bancos,
un tipo que pega a su mujer,
un carnicero o un motorista de la policía y,
aunque reconozco que puede que alguno sea estupendo,
gracias a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba allí
cuando yo era joven
y buscaba algo a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera mucho.
y cuando abrí el periodico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido la biblioteca
y la mayor parte de lo que en ella había
le dije a mi mujer: "yo solía pasar horas y horas allí …"
EL OFICIAL PRUSIANO EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO TENER Y NO TENER
NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.
jueves, marzo 02, 2006
domingo, febrero 26, 2006
(12:29) Un horizonte invadido de rojos claveles. Será una gran fiesta. Sonarán y se verán cantos y danzas de alegría por la victoria de la sangre. Lloverán balas de plata otra vez luego al atardecer y continuaremos bebiendo en las alcantarillas, como las ratas que somos. No hay Sol; no hay dolor. Tan sólo hay un atisbo de esperanza muerta, como los cuerpos que hoy nos sirven de techo hasta que pase el frío de la noche. (12:33) Lloran su muerte. Recostado en el suelo parece estar durmiendo, pero está muerto. Un charco de vino rojo le rodea. Nadie se acerca a tocarle. Pero todos lloran su muerte. (12:37) Besos, tristes besos. Melancólicos como una balada de los 70 o como un escarabajo por la autovía hacia la playa. Sueños cumplidos desvelan que se ha acabado el presente, el pasado y el futuro. Por un túnel oscuro pasamos la montaña.
miércoles, febrero 22, 2006
domingo, febrero 19, 2006
Alone with everybody
the flesh covers the boneand they put a mind in there
and sometimes a soul,
and the women
break vases against the walls
and the men
drink too much
and nobody finds the one
but keep looking
crawling in and out of beds.
flesh covers
the bone and
the flesh searches
for more than flesh.
there's no chance at all:
we are all trapped
by a singular fate.
nobody ever finds the one.
the city dumps fill
the junkyards fill
the madhouses fill
the hospitals fill
the graveyards fill
nothing else fills.
C.Bukowski
jueves, febrero 16, 2006
No era la muerte, pues yo estaba de pie y todos los muertos están acostados, no era de noche, pues todas las campanas agitaban sus badajos a mediodía, no había helada pues en mi piel sentí sirocos reptar, ni fuego, pues sólo mis pies de mármol podían helar un santuario, y sin embargo, se parecían a todas las figuras que yo había visto ordenadas para un entierro, rememoraba el mío, como si mi vida fuera recortada y calzada en una marco, y no pudiera respirar sin una llave, y era como si fuera medianoche, ciertas. Cuando todo lo que late se detiene y el espacio mira a su alrededor la espeluznante helada, el primer otoño que llora repele la apaleada tierra, pero todo como el caos interminable, insolente, sin esperanza, sin mástil, ni siquiera un informe de la tierra para justificar la desesperación.
"No era la muerte" - Emily Dickinson
Abstracción
"How wrong Emily Dickinson was, hope is not the thing with feathers, the thing with feathers has turned out be my nephew. I must take him to a specialist in Zurich" - Woody Allen
lunes, febrero 13, 2006
Quien no haya pasado tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado... Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque alguna persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito... Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acaba y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido.
"La historia interminable" – Michael Ende
domingo, febrero 12, 2006
¿Donde he leído -pensó Raskólnikov prosiguiendo su camino-, dónde he leído lo que decía o pensaba un condenado a muerte una hora antes de que lo ejecutaran? Que si debiera vivir en algún sitio elevado, encima de una roca, en una superficie tan pequeña que sólo ofreciera espacio para colocar los pies, y en torno se abrieran el abismo, el océano, tinieblas eternas, eterna soledad y tormenta; si debiera permanecer en el espacio de una vara durante toda la vida, mil años, una eternidad, preferiría vivir así que morir. ¡Vivir, como quiera que fuese, pero vivir!
"Crimen y castigo" - Fedor Dostoievski
"Crimen y castigo" - Fedor Dostoievski
viernes, febrero 10, 2006
¿Prisa?
Nadie te dirá; con el tiempo que he ahorrado con mi procesador de texto me voy a un monasterio zen.
domingo, febrero 05, 2006

¿por qué vale la pena vivir?, esa, esa es una buena pregunta, mmm... ehh, bueno, hay ciertas cosas que creo que hacen que valga la pena, ehh, ¿como cuales? ... pues... por... por mi parte ehh... yo podría decir que Groucho Marx, por nombrar a alguien, y... ehh, Jimmy Connors y... el segundo movimiento de la sinfonía Júpiter... y..., Louis Armstrong y su grabación Potato Head Blues y... algunas películas suecas claro..., la educación sentimental de Flaubert... ehh, Marlon Brando, Frank Sinatra..., esas increibles manzanas y peras de Cézanne..., los mariscos de Sam Wo..., el rostro de Tracy...
sábado, febrero 04, 2006
Lea las instrucciones detenidamente antes de enamorarse
El principio activo de este medicamento es desconocido por los laboratorios cerebrales, y sus ingredientes son extraídos bajo confesión por investigadores debidamente insensatos. Cada comprimido contiene 1,2 gramos de esperanza, 2 de cariño, 3,5 de pasión, 5 miligramos de cordura con leche y excipientes de sexo salvaje, caricias adecuadas, trenes de alta velocidad, buceadores mañaneros y vientres hinchados como las mañanas de domingo.
En este envase, especialmente diseñado, se presenta en forma de comprimidos efervescentes que cuando llegan a la base del estómago producen un cosquilleo sideral y un atontamiento general. Si se continúa el tratamiento, después de unos días (cuya cantidad depende del paciente) se irán experimentando fases sucesivas de cielos, infiernos, borracheras y soleados días. Cada caja contiene uno, dos, cuatro o doscientos veintisiete comprimidos, dependiendo de la capacidad del consumidor para asimilar la carcajada.
Advertencia: no tome este medicamento si es menor de 12 años. En ese caso ya tiene bastante. En pacientes con enfermedades crónicas como la melancolía o la abulia, la dosis recomendada es mayor, llegando a la necesidad de realizar una operación a corazón abierto para extraer de su interior los fantasmas. Las embarazadas no se han mostrado como un grupo de riesgo en las pruebas realizadas.
Los síntomas por los que detectará una sobredosis son los siguientes: arrastrar la sonrisa hasta el suelo, volar en intervalos irregulares por encima de los edificios más altos, besar las farolas, los coches, los perros, los guardias de tráfico y las señales de cuidado mancha. Si el sentimiento no es correspondido, sentirá que toda altura es poca para lanzarse al vacío. En ese caso recurra rápidamente a sus amigos más cercanos.
Efectos secundarios: suspender todas las asignaturas, estrellar el coche, mojar la cama, beber los vientos, enrocar el horizonte, repartir besos a diestro y zurdo, escribir versos estúpidos, tomar prestado el infinito.
No se han descrito interacciones con otros medicamentos del grupo, como el chocolate o las galletas, con las que se recomienda completar el tratamiento.
En este envase, especialmente diseñado, se presenta en forma de comprimidos efervescentes que cuando llegan a la base del estómago producen un cosquilleo sideral y un atontamiento general. Si se continúa el tratamiento, después de unos días (cuya cantidad depende del paciente) se irán experimentando fases sucesivas de cielos, infiernos, borracheras y soleados días. Cada caja contiene uno, dos, cuatro o doscientos veintisiete comprimidos, dependiendo de la capacidad del consumidor para asimilar la carcajada.
Advertencia: no tome este medicamento si es menor de 12 años. En ese caso ya tiene bastante. En pacientes con enfermedades crónicas como la melancolía o la abulia, la dosis recomendada es mayor, llegando a la necesidad de realizar una operación a corazón abierto para extraer de su interior los fantasmas. Las embarazadas no se han mostrado como un grupo de riesgo en las pruebas realizadas.
Los síntomas por los que detectará una sobredosis son los siguientes: arrastrar la sonrisa hasta el suelo, volar en intervalos irregulares por encima de los edificios más altos, besar las farolas, los coches, los perros, los guardias de tráfico y las señales de cuidado mancha. Si el sentimiento no es correspondido, sentirá que toda altura es poca para lanzarse al vacío. En ese caso recurra rápidamente a sus amigos más cercanos.
Efectos secundarios: suspender todas las asignaturas, estrellar el coche, mojar la cama, beber los vientos, enrocar el horizonte, repartir besos a diestro y zurdo, escribir versos estúpidos, tomar prestado el infinito.
No se han descrito interacciones con otros medicamentos del grupo, como el chocolate o las galletas, con las que se recomienda completar el tratamiento.
Roberto Domínguez
viernes, febrero 03, 2006
" Los amantes incorporan el mundo entero a su totalidad. Todas las imágenes clásicas de la poesía amorosa lo confirman. El río, el bosque, el cielo, los minerales de la tierra, el gusano de seda, las estrellas, la rana, el búho, la luna, demuestran el amor del poeta. La poesía expresa la aspiración a esa correspondencia, pero es la pasión la que la crea. La pasión aspira a incluir el mundo entero en el acto de amar. El hecho de querer hacer el amor en el mar, volando por el cielo, en esta ciudad, en aquel campo, sobre la arena, entre las hojas caídas, con sal, con aceite, con frutas, en la nieve, etc., no significa que se precisen nuevos estímulos, sino que expresa una verdad que es inseparable de la pasión. La totalidad de los amantes se extiende, de manera diferente, a fin de incluir el mundo social. Todos los actos, cuando son voluntarios, se llevan a cabo en nombre de la persona amada. Lo que el amante cambia entonces en el mundo es una expresión de su pasión.”
"El sentido de la vista" - John Berger
sábado, enero 28, 2006

Ahora que nos besamos tan despacio,
ahora que aprendo bailes de salón,
ahora que una pensión es un palacio,
donde nunca falta espacio para más de un corazón...
Ahora que las floristas me saludan,
ahora que me doctoro en lencería,
ahora que te desnudo y me desnudas,
y, en la estación de las dudas, muere un tren de cercanías...
Ahora que nos quedamos en la cama,
lunes, martes y fiestas de guardar,
ahora que no me acuerdo del pijama,
ni recorto el crucigrama, ni me mato si te vas.
Ahora que tengo un alma que no tenía.
Ahora que suenan palmas por alegrías.
Ahora que nada es sagrado ni,
sobre mojado,llueve todavía.
Ahora que hacemos olas por incordiar.
Ahora que está tan sola la soledad.
Ahora que, todos los cuentos,
parecen el cuentode nunca empezar.
Ahora que ponnos otra y qué se debe,
ahora que el mundo está recién pintado,
ahora que las tormentas son tan breves
y los duelos no se atreven a dolernos demasiado...
Ahora que está tan lejos el olvido,
ahora que me perfumo cada día,
ahora que, sin saber,
hemos sabido querernos, como es debido,
sin querernos todavía...
Ahora que se atropellan las semanas,
fugaces, como estrellas de Bagdad,
ahora que, casi siempre,
tengo ganasde trepar a tu ventana y quitarme el antifaz.
Ahora que los sentidos
sienten sin miedo.
Ahora que me despido pero me quedo.
Ahora que tocan los ojos,
que miran las bocas,
que gritan los dedos.
Ahora que no hay vacunas ni letanías.
Ahora que está en la luna la policía.
Ahora que explotan los coches,
que sueño de noche,
que duermo de día.
Ahora que no te escribo cuando me voy.
Ahora que estoy más vivo de lo que estoy.
Ahora que nada es urgente,
que todo es presente,
que hay pan para hoy.
Ahora que no te pido lo que me das.
Ahora que no me mido con los demás.
Ahora que, todos los cuentos,
parecen el cuentode nunca empezar.
viernes, enero 20, 2006
Alguien gritaba: ¡Somos principes!, y yo repetía: ¡Príncipes, sí príncipes!, y entonces otro decía: ¡Somos ángeles!, y yo decía: ¡Ángeles, sí ángeles! y corríamos de un lado a otro a por más cerveza y alguien ponía coca en una mesa de cristal y luego uno simpático, pequeño y feo pero al mismo tiempo especial y hasta guapo a su manera, como una de esas ranas que uno sabe que acabarán convirtiendose en príncipe, me dio medio ácido y me pasó una botella de vino. Después llegó un rato malo, sin mucha gracia, la conversación se hacía pesada, como puré de verduras o algo así, hasta que apareció una preciosa chica rubia y alguien dijo cómo se llamaba, pero no me enteré, y se sentó en el suelo y el príncipe rana le pasó una guitarra y ella se puso a cantar con una voz que parecía estar agarrada a una cornisa con una sola mano y cantó algo sobre un corazón que pasaba la noche fuera de casa y que volvía siempre por la mañana destrozado en mil pedazos. Cuando terminó su canción todo el mundo aplaudió, y la chica rubia no dijo nada.
Tenía una sonrisa pequeña y eso fue todo lo que nos dió, aparte de la canción. Luego se metió en una de las habitaciones con uno de los tíos que había por allí. Uno de esos que definitivamente no se lo merecen.
Tenía una sonrisa pequeña y eso fue todo lo que nos dió, aparte de la canción. Luego se metió en una de las habitaciones con uno de los tíos que había por allí. Uno de esos que definitivamente no se lo merecen.
miércoles, enero 18, 2006
"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde... "
"En el Camino", Jack Kerouac
"En el Camino", Jack Kerouac
domingo, enero 15, 2006
Quedaban 12 horas para el fin del mundo. Parecía que alguien en algún lugar había pulsado el botón equivocado, o al menos eso decían las noticias. No me interesaba saber más y estaba intentando dar con uno de esos canales de cine clásico cuando sonó el teléfono y era mi madre, que apenas podía hablar por las lágrimas: "Tu padre no puede ponerse, hijo, está forrando la salita con colchones, pero dice que también te quiere". Estupendo. Me notaba algo somnoliento, así que hice café suficiente para pasar la tarde. Doce horas es muchísimo tiempo. También llamaron mis tíos desde Palencia y mi ex: "Muérete pronto, ¿me oyes? A pesar de todo, no quiero que sufras. Procura pensar en los buenos momentos que tuvimos y muérete pronto". Tras convencerla de que ya me había tragado el veneno, nos dijímos adiós.
Me asomé a la ventana, la gente salía disparada de un lado a otro como las hormigas en verano cuando va a haber tormenta. Como si no supieran que ellos también viven en el interior de un televisor. Más de uno guardaba cola en el cajero automático de la esquina. Aquel diminuto vestigio de orden en mitad del caos me hizo sonreír. Volví al sofá y al mando. Encontré un canal autonómico cuya programación no había sido interrumpida por la inminente aniquilación del planeta. MIlagrosamente, unos títulos de crédito en blanco y negro asomaron a la pantalla: in a lonely place, de Nicholas Ray, y con Humphrey Bogart! Quedaban menos de 12 horas para el fin del mundo. No era la primera vez. Preparé palomitas.
Me asomé a la ventana, la gente salía disparada de un lado a otro como las hormigas en verano cuando va a haber tormenta. Como si no supieran que ellos también viven en el interior de un televisor. Más de uno guardaba cola en el cajero automático de la esquina. Aquel diminuto vestigio de orden en mitad del caos me hizo sonreír. Volví al sofá y al mando. Encontré un canal autonómico cuya programación no había sido interrumpida por la inminente aniquilación del planeta. MIlagrosamente, unos títulos de crédito en blanco y negro asomaron a la pantalla: in a lonely place, de Nicholas Ray, y con Humphrey Bogart! Quedaban menos de 12 horas para el fin del mundo. No era la primera vez. Preparé palomitas.
viernes, enero 13, 2006
jueves, enero 12, 2006
To love is to suffer. To avoid suffering, one must not love. But, then one suffers from not loving. Therefore, to love is to suffer, not to love is to suffer, to suffer is to suffer. To be happy is to love, to be happy, then, is to suffer, but suffering makes one unhappy, therefore, to be unhappy one must love, or love to suffer, or suffer from too much happiness, I hope you're getting this down.
martes, enero 10, 2006
" Los muertosno necesitan aspirina
o tristeza
supongo.
pero quizás necesitan lluvia.
zapatos no
pero un lugar donde caminar.
cigarrillos no,
nos dicen,
pero un lugar donde arder.
O nos dicen:
Espacio y un lugar para volar,
da igual.
los muertos no me necesitan.
ni los vivos.
pero quizás
los muertos se necesitan unos a otros.
En realidad,
quizás necesitan todo lo que nosotros necesitamos
y necesitamos tanto
Si solo supiéramos que es.
probablemente es todo
y probablemente
todos nosotros moriremos
tratando de conseguirlo
o moriremos porque no lo conseguimos.
Espero que cuando yo este muerto
comprendáis que conseguí tanto como pude. "
Charles Bukowski
sábado, enero 07, 2006
Derechos imprescindibles del lector
1. El derecho a no leer
2. El derecho a saltarnos las páginas
3. El derecho a no terminar un libro
4. El derecho a releer
5. El derecho a leer cualquier cosa
6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual)
7. El derecho a leer en cualquier sitio
8. El derecho a hojear
9. El derecho a leer en voz alta
10. El derecho a callarnos"
Daniel Pennac
1. El derecho a no leer
2. El derecho a saltarnos las páginas
3. El derecho a no terminar un libro
4. El derecho a releer
5. El derecho a leer cualquier cosa
6. El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual)
7. El derecho a leer en cualquier sitio
8. El derecho a hojear
9. El derecho a leer en voz alta
10. El derecho a callarnos"
Daniel Pennac
miércoles, enero 04, 2006
"Regalar un libro es también un acto de serena violencia pues aúna el imperativo con la dádiva: un admonitorio "aún no lo has leído" con su reverso amable: "disfrútalo", "te hará feliz". Y hay en todo esto algo de erótica adolescente, de androginia sentimental, de fuerzas que pugnan por salir de la indefinición. El adolescente utiliza los libros para salvarse del exceso de fantasía que amenaza su naturaleza, estancada en un estado tan puro como informe. Podrá dedicar su vida a fantasear o conseguir con el tiempo una especie de desasosiego, el clima de una búsqueda en la que él mismo se metamorfosea. Porque regalar un libro es conceder algo esencial a un tercero que en realidad no requiere de nosotros para expresarse."
Ernesto Hernández Busto
martes, enero 03, 2006
Pasan los segundos (periodos de tiempo muy pequeños) las horas (más grandes) los dias (algunos para olvidarlos otros para recordarlos) los meses (muchos ya) y después de plantar en mi cabeza el cartel de prohibido pensar en ti, parece que me he vuelto un poco rebelde o delincuente, y no hago nada mas que saltarme las normas; estoy en el bar, sentado delante del ordenador, solo hay dos clientes, y un día bastante malo, tu, como antes, tampoco estas, pienso cosas, y dejo de pensarlas, siento cosas y tengo que calmarlas, miro cosas y cierro los ojos, a veces como ahora me pierdo en este día gris y no me encuentro, a veces como hoy lo único que se hacer es pensar en ti, no debería decir nada de esto, pero ¿por qué callarlo? muchos días como hoy me encantaría cerrar, nunca jamás volver a esta realidad, no pasear más por nubes y agarrarme al suelo. Pasan los días, las horas, los meses.... el tiempo, y no se si lo pierdo o lo gano.
Mete la cabeza en mi boca -dijo el gato- y espera. -¿Habré de esperar mucho? -preguntó el ratón. -El tiempo que tarde alguien en pisarme la cola -dijo el gato-; me hace falta un reflejo rápido. Pero yo la dejaré extendida, no tengas miedo. El ratón separó las mandíbulas del gato y metió del todo la cabeza entre los agudos dientes. La retiró casi inmediatamente. -Dime, ¿has comido tiburón esta mañana? -dijo el ratón. -Escucha -dijo el gato-, si no te gusta esto, te puedes largar. A mí, este asunto me carga. Te las tendrás que arreglar tú solo. Parecía enojado. -No te enfades- dijo el ratón. Cerró sus ojillos negros y volvió a colocar la cabeza. El gato dejó caer con precaución sus caninos acerados sobre el cuello suave y gris. Los bigotes negros del ratón se confundían con los suyos. Desenroscó su espeso rabo y lo dejó arrastrar por la acera. Llegaban, cantando, once niñas ciegas del orfelinato de Julio el Apostólico.
"La espuma de los días" - Boris Vian
"La espuma de los días" - Boris Vian

Elaboraba la sustancia de sus propios sueños y con esos materiales fabricó un mundo para mí. Las palabras son gratis, decía y se las apropiaba, todas eran suyas. Ella sembró en mi cabeza la idea de que la realidad no es sólo como se percibe en la superficie, también tiene una dimensión mágica y, si a uno se le antoja, es legítimo exagerarla y ponerle color para que el tránsito por esta vida no resulte tan aburrido.
"Eva Luna" - Isabel Allende
Imaginemos a un pajarillo: por ejemplo, una golondrina enamorada de una jovencita. La golondrina podría, por lo tanto, conocer a la muchacha (por ser diferente a todas las demás), pero la joven no podría distinguir a la golondrina entre cien mil. Imaginad su tormento cuando, a su retorno en primavera, ella dijera: Soy yo, y la joven le respondiera: No puedo reconocerte. En efecto, la golondrina carece de individualidad. De ahí se deduce que la individualidad es el presupuesto básico para amar, la diferencia de la distinción. De ahí se deduce también que la mayoría no puede amar de veras, porque la diferencia de sus propias individualidades es demasiado insignificante. Cuanto mayor es la diferencia, mayor es la individualidad, mayores son los caracteres distintivos y mayores los rasgos reconocibles.
"Diario íntimo" - Soren Kierkegaard
"Diario íntimo" - Soren Kierkegaard
Luego extendí la poltrona a la altura de la suya, y quedamos acostados más cerca que en una cama matrimonial. El clima de su respiración era el mismo de la voz, y su olor propio de su belleza. Me parecía increíble: en la primavera anterior había leído un hermosa novela de Yasunari Kawabata sobre los ancianos burgueses de Kyoto que pagaban sumas enormes para pasar la noche contemplando a las muchachas más bellas de la ciudad, desnudas y narcotizadas, mientras ellos agonizaban de amor en la misma cama. No podían despertarlas, ni tocarlas, y ni siquiera lo intentaban, porque la esencia del placer era verlas dormir.
"El avión de la bella durmiente" - Gabriel García Márquez
"El avión de la bella durmiente" - Gabriel García Márquez
Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
"Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj" - Julio Cortázar
"Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj" - Julio Cortázar
... oí en alguna parte detrás de mí su risa terrible; sabía que estaban en mi bolsillo todas las cien mil figuras del juego de la vida: aniquilado, barruntaba su significación; tenía el propósito de empezar otra vez el juego, de gustar sus tormentos otra vez, de estremecerse de nuevo y recorrer una y muchas veces más el infierno de mi interior.Alguna vez llegaría a saber jugar mejor al juego de las figuras. Alguna vez aprendería a reír. Pablo me estaba esperando. Mozart me estaba esperando.
"El lobo estepario" - Herman Hesse
¿Qué es lo más triste que recuerdas?Todo ese tiempo durante el cual no había nada que tapase la tristeza. Quiero decir que la tristeza es algo constante. Las canciones tapan la tristeza igual que el ruido tapa el silencio. Cuando las canciones se acaban vuelve la tristeza. Ir sentado en el autobús por la noche. El sonido de los televisores en verano que baja hasta la calle desde las ventanas abiertas, y la luz azul de los televisores en las mismas ventanas, la estupidez de los domingos, organizar tu propia fiesta de cumpleaños, los regalos que no te gustan hechos con verdadera ilusión, dejar de sentirse maravilloso para sentirse normal, no beber, no tomar nada, estar como al principio, Cáceres, cuando desaparece la sensación de ser otra persona que se te queda al salir del cine, las conversaciones del taxista, el metro, las máquinas de chicles del metro, la desgracia o la suerte de los parientes, cualquier noticia sobre los parientes en realidad, tratar de dormir solo sin estar borracho, los trenes de cercanías, que nada se parezca a algo que has leído. Lo peor es la tristeza. Arriba y abajo es mucho mejor que la tristeza, no importa lo violenta que sea la caída.
¿Cuánto puedes subir?
¿Cuánto puedes subir?
Conocí a un chico que era alérgico al polen y al polvo y al serrín y al humo provocado por combustión de carburantes y a las ensaladas y a los gatos y las ballenas y a las fibras sintéticas y a uno de cada dos medicamentos. Era uno de esos chicos que no hablan con nadie. Parecía uno de los que viven en campanas de cristal, pero era alérgico a las campanas de cristal, así que tenía que enfrentarse con todas sus alergias. Llevaba sus alergias encima como un viajante de comercio lleva sus maletas. Demostró legalmente que era alérgico a sus padres, así que sus padres tuvieron que darle una pensión vitalicia sin disfrutar a cambio del consuelo de agujerear sus zapatos con sus propias desgracias, además él ni siquiera llevaba zapatos porque era alérgico a la piel y al caucho. Le hicieron unos zapatos de madera pero a él le pareció que era como andar con dos ataúdes chiquititos en los pies, así que los tiró por la ventana. Una chica que pasaba por la calle recogió los zapatos, y como nunca había visto unos zapatos tan raros subió a ver de quién eran. El chico abrió la puerta y la chica entró, los dos se miraron un rato y los dos eran guapos, y los dos llevaban solos demasiado tiempo, así que se abrazaron un poco a ver qué pasaba y resultó que la chica iba vestida con fibras sintéticas y tenía ojos de gato, y estaba gorda como una ballena y tenía polen en el pelo y serrín en el cerebro y antibióticos en los dedos y ensaladas en la falda y un motor de explosión que le ayudaba a subir las escaleras. El chico se murió con una estúpida y gigante sonrisa de felicidad en la cara.
Cuando me desperté estaba seguro de que podía aprender algo de ese sueño pero no sabía qué coño podría ser
"Héroes" - Ray Loriga
Cuando me desperté estaba seguro de que podía aprender algo de ese sueño pero no sabía qué coño podría ser
"Héroes" - Ray Loriga

Lo primero que quise fue marcharme bien lejos; en el álbum de cromos de la resignación pegábamos los niños que odiaban los espejos guantes de Rita Hayworth, calles de Nueva York. Apenas vi que un ojo me guiñaba la vida le pedí que a su antojo dispusiera de mí, ella me dió las llaves de la ciudad prohibida yo, todo lo que tengo, que es nada, se lo dí. Así crecí volando y volé tan deprisa que hasta mi propia sombra de vista me perdió, para borrar mis huellas destrocé mi camisa, confundí con estrellas las luces de neón. Hice trampas al póker, defraudé a mis amigos, sobre el banco de un parque dormí como un lirón; por decir lo que pienso sin pensar lo que digo más de un beso me dieron (y más de un bofetón). Lo que sé del olvido lo aprendí de la luna, lo que sé del pecado lo tuve que buscar como un ladrón debajo de la falda de alguna de cuyo nombre ahora no me quiero acordar. Así que, de momento, nada de adiós muchachos, me duermo en los entierros de mi generación; cada noche me invento, todavía me emborracho; tan joven y tan viejo, like a rolling stone.
Y no es que fuera odioso y detestado y antipático a los demás. Al contrario, tenía muchos amigos. Muchos lo querían bien. Pero siempre era únicamente simpatía y amabilidad lo que encontraba; lo invitaban, le hacían regalos, le escribían bonitas cartas, pero nadie se le aproximaba espiritualmente, por ninguna parte surgía compenetración con nadie, y nadie estaba dispuesto ni era capaz de compartir su vida.
"El lobo estepario" - Herman Hesse
"El lobo estepario" - Herman Hesse
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